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miércoles, 26 de noviembre de 2008

Un diálogo entre grandes

Antoni Doménech, que es el generador de este diálogo de fábula, es catedrático de Filosofía Moral en la Facultad de Ciencias Económicas de la UB y editor de la revista política internacional SinPermiso. No tiene desperdicio.

Karl.- ¿Viste, viejo, que este chico, Joseph Stiglitz, anda diciendo por ahí que el colapso de Wall Street equivale al desplome del muro de Berlín y del socialismo real?

Adam.- No es para estar contentos, ni tú ni yo. Y tú, menos aún que yo, Carlitos.

Karl.- Hombre, a cuenta del suicidio del capitalismo financiero, mi nombre vuelve a estar en boga, mis libros, según informa The Guardian, se agotan. Hasta los más conservadores, como el ministro de finanzas alemán, reconocen que en mi teoría económica hay algo que aún merece la pena tener en cuenta…

Adam.-… no me vengas ahora con mezquinas vanidades académicas post mortem, Carlitos, que en vida jamás te abandonaste a ellas. Yo hablo en un sentido más fundamental, más político. Ninguno de los dos puede estar contento, y, te repito, tú menos todavía que yo.

Karl.- ¿Y eso?

Adam.- El socialismo real que se construyó en tu nombre no tenía nada que ver contigo. Pero al menos, tú sí que te llamaste socialista. Yo, en cambio, ni siquiera me llamé nunca a mí mismo liberal! Eso del liberalismo es una cosa del siglo XIX (la palabra, como sabes, la inventaron los españoles en 1812) y van y me lo endosan a mí, un tipo que murió oportunamente en 1793. ¡Es ridículo! ¿Cómo va a afectarme eso?

Karl.- Ya veo por dónde vas. Quieres decir que ni el desplome del muro de Berlín ni el colapso del capitalismo financiero en 2008 tienen mucho que ver ni contigo ni conmigo, pero que, aun así, nos cargan el muerto.

Adam.- Exactamente. Pero en tu caso es peor, Carlitos: porque tú sí te dijiste socialista y el socialismo real, quieras que no, contaminó al ideario socialista. A mí me importa un higo que fracase el liberalismo, cualquier liberalismo. No tendré que explicarte a ti, precisamente, uno de mis discípulos más inteligentes, que ni mi teoría económica ni mi filosofía moral tenían nada que ver con el tipo de ciencia económica, positiva y normativa, que empezó a imponerse en tus últimos años de vida, eso que tú aún alcanzaste a llamar economía vulgar y que tanto gustó a los liberales de impronta decimonónica.

Karl.- Desde luego; tú y yo fuimos aún clásicos. Luego vino esa caterva vulgar de neoclásicos, incapaces de distinguir nada.

Adam.- Por ejemplo, entre actividades productivas e improductivas, entre actividades que generan valor y riqueza tangible y actividades económicas que se limitan a recoger rentas no ganadas (rentas derivadas de la propiedad de bienes raíces, rentas derivadas de los patrimonios financieros, rentas resultantes de operar en mercados no-libres, monopólicos u oligopólicos).

Nunca ha dejado de impresionarme la agudeza con que elaboraste críticamente algunas de estas distinciones mías, por ejemplo, en las Teorías de la plusvalía.

Karl.- Es evidente. Tú hablaste repetidas veces de la necesidad imperiosa de intervenir públicamente en favor de la actividad económica productiva.

Eso es lo que para ti significaba mercado libre; nada que ver con el imperativo de parálisis pública de los liberales y de los economistas vulgares, incapaces de distinguir entre actividad económica generadora de riqueza y actividad parasitaria buscadora de rentas.

Adam.- En mi mercado libre los beneficios de las empresas de verdad competitivas y productivas y los salarios de los trabajadores de esas empresas ni siquiera tendrían que tributar.

En cambio, para mantener un mercado libre en mi sentido, los gobiernos tendrían que matar a impuestos a las ganancias inmobiliarias, a las ganancias financieras y a todas las rentas monopólicas…

Karl.- … es decir, a todo lo que, después de darme a mí por perro muerto y en tu nombre, Adam, ¡en tu nombre!, se ha hecho que dejara prácticamente de pagar impuestos en los últimos 25 años. ¡Hay que joderse!

Adam.- ¡Hay que joderse, Carlitos! Porque lo que yo dije es que una economía verdaderamente libre, al tiempo que estimulaba la producción de riqueza tangible, podía generar, gracias entre otras cosas a un tratamiento fiscalmente agresivo del parasitismo rentista y de su pseudoriqueza intangible, amplios caudales públicos que podrían ser destinados a servicios sociales, a la promoción del arte y de la ciencia básica que es, como el arte, incompatible con el lucro privado, a establecer una renta básica universal e incondicional de ciudadanía, como quería mi coetáneo Tom Paine, etc.

Ya ves, Carlitos, yo, que no pasé de ser un modesto republicano whig de mi tiempo, ahora, si no me falsificaran cuatro profesorcillos más perezosos aún que ignorantes y si se me leyera con conocimiento histórico de causa, hasta podría pasar por un peligrosísimo socialista de los tuyos.

Y te diré, si ha de quedar entre nosotros, que, visto lo visto, la vuestra me resulta una compañía bastante grata…

Karl.- En realidad, toda tu ciencia, como la de tantos republicanos atlánticos de tu generación, estaba puesta al servicio del principio enunciado por el gran florentino malfamado, a saber: que no puede florecer la libertad republicana en ningún pueblo que consienta la aparición de magnates y gentilhuomini, capaces de desafiar a la república.

Y si lo ves así, la falsificación en tu caso es aún peor que en el mío: el denominado socialismo real abusó aberrantemente de la palabra socialismo, dando pie a la refocilación general de todos mis enemigos; ¡pero es que tú ni siquiera llegaste a enterarte de qué era eso del liberalismo!

Adam.- Quien no se consuela es porque no quiere, Carlitos. Lo cierto es que lo que ha pasado en los 30 últimos años en el mundo va en contra de todo lo que tú y yo, como economistas y como filósofos morales, queríamos. Mira a estos pobres españoles, inventores del término liberalismo.

A ti y a mí nos importaba, sobre todo, la distribución funcional del producto social (eso que ahora tratan de medir con el PBI): pues bien, la proporción de la masa salarial en relación al PBI no ha dejado de bajar en España y ha seguido bajando incluso después de que volviera a asumir el gobierno en 2004 un partido sedicentemente marxista hasta hace muy poco…

Karl.- Sí, sí, un horror. Pero el caso es que cuando estos chicos, supuestamente, me dejaron a mí por ti, y pasaron a llamarse social-liberales a comienzos de los 80, lo que hicieron fue una cosa que te habría puesto a ti también los pelos de punta.

Fíjate que no sólo retrocedió la proporción de la masa salarial en relación con el PBI, sino que, en la España del pelotazo y el enrichisez-vous de Felipe González, lo mismo que en la Argentina de la pizza y el champán de Menem y en casi todo el mundo, los beneficios empresariales propiamente dichos empezaron a retroceder también en relación con la parte que en el PBI desempeñaban las rentas inmobiliarias, las rentas financieras y las rentas monopólicas…

Adam.- ¡Cómo nos han jodido, Carlitos!

Karl.- No desesperes, Adam. La historia es caprichosa y ¿quién sabe?, a lo mejor, ahora, hasta empiezan a tomarnos en serio. Fíjate que le acaban de dar el Premio Nobel a un chico bastante espabilado que desde hace años estudia la competición monopólica y rescata a Chamberlain y a Keynes, esos muchachos que al menos se esforzaron por entendernos, a ti y a mí, en los años 30 del siglo XX y que querían proceder a la eutanasia del rentista…

Adam.- Yo fui un republicano whig bastante escéptico, Carlitos. No viví el movimiento obrero del XIX y del XX y la epopeya de su lucha por la democracia. No puedo entregarme tan fácilmente al Principio Esperanza de aquel famoso discípulo tuyo, ahora, por cierto, casi olvidado*.

*Se refiera al filósofo alemán Ernst Bloch

jueves, 15 de mayo de 2008

No pasó un año pero....

Bueno, el título refiere a la fecha de la primer publicación en el blog.....y es verdad, no pasó un año todavía, pero pasaron muchísimas cosas.....
No me fijo en el mundo para este comentario sino en mi vida....
Sin caer en egocentrismo, es momento de fijarme en lo mío.

En fin, lo mas grande fue dejar mi casa...me mudé...con mi novia ¡¡¡¡¡¡

Los pequeños pasos que damos todos los días pasan inadvertidos incluso para nosotros mismos hasta que nos sentamos un rato y logramos ver lo que nos rodea.....que cambió no sabemos cuando.

En fin, con un poco de egoísmo del bueno ( que sí existe ) hoy me encuentro pensando mucho en mi, disfrutando de todo lo que estoy viviendo, y bueno, estoy contento.
Sin conformismo, pensando en mas, pero no hay que dejar pasar el hoy asi nomas.

Ta.-

jueves, 26 de julio de 2007

DE VERDAD, RESCATATE

Fui al teatro el otro sábado, no lo hacía desde el liceo, hace como 10 años.
Las cosas cambiaron, ya que de ver SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO Y ESPERANDO LA CARROSA, a ver RESCATATE, hay diferencias.
Mas allá de comprobar que Mary da Cuña se operó, y que Julieta Denevi es chiquitita, la crudeza de la obra es total.
El teatro tiene tal disposición que te metes en el y participas de la obra, no se asusten que no los entrevistan ni nada, pero están adentro.
Comienzan presentando a los personajes, con música fluida que de verdad ambientan la escena, junto con inteligentes efectos sonoros. Te reís de verdad, pero poco a poco te vas poniendo serio, pensando en la realidad actual de los temas que toca, y terminas la verdad que con ganas de golpear algo, de gritar no es así, pero lo jodido es que uno sabe que es así. Entonces te das cuenta que esta todo sucio y te preocupas un poco, luego te levantas y te vas, luego de aplaudir un rato.
Te preguntás como aguantó todo ese rato la gorda ahí arriba, para romper un poco el ánimo que te deja todo....pero caes de nuevo en que, esta muy crudo todo.

En fin, no se la pierdan, sale $140 pesos y el que tiene cable legal, de la revista saca un 2 x 1.
Lo peor es que no me pagan por esta publicidad.....pero la verdad es que la tienen que ver....y luego me cuentan.....

sábado, 21 de julio de 2007

no se que va aca...

Ta, es la primera vez que utilizo algo como esto, y mi desilusión al ver que el tipo de letra comic sans no esta disponible es grande. Pensando un poco, de repente si lo esta pero no me avive como ejecutarla, lo que sería peor.
Soy un tipo que demoró un poco en darse cuenta de lo importante que es para uno el hecho de hacerse escuchar, y bueno, ahora no les digo que grito, pero poco a poco voy ganando fuerzas, cambiando eso.
Me pasa seguido que no se dan cuenta que tengo razón, me cuesta adaptarme a eso, va de la mano en que ahora abro la boca, que irónico no?

Ta : esta es una palabra de dos letras, que la popularizó en mi vocabulario una persona que desde hace un tiempo voy conociendo mas y mas de ella, y me dió mucho mas que una palabra, igual, es muy útil y sirve para identificar por ej. un final abrupto, como el de ahora, ta.-